Pátinas
En muchos casos, la restauración está limitada por el estado del objeto, o por el faltante de partes de la pieza original.
Cuando enfrentamos el desafío de restaurar un mueble, vemos que la madera que se usaba hace 150 años, no es igual a la madera que se usa en la actualidad.
En muchos casos, el valor del mueble original, justifica la busqueda de maderas similares en otros muebles, el trabajo de modificación de las piezas, la adaptación, etc.
Cuando el valor de la pieza no justifica ese trabajo, podemos recurrir a pátinas para salvar la pieza dañada, manteniendo hasta donde es posible la belleza de la pieza original.
Pero también podemos utilizar las pátinas para modernizar, y para adaptar la pieza a las necesidades decorativas del momento.
Es enorme la varidead de pátinas a las que podemos recurrir.
Dorado (o plateado) a la hoja, envejecimiento, decoupage, piedra del cielo, baño florentino, oxidado...
No solo los Petits muebles pueden verse beneficiados por la ¨lavada de cara¨ de una buena pátina. Grandes muebles como placards o roperos pueden ser actualizados para una nueva decoración.
Y no sólo las maderas pueden ser patinadas. Los distintos metales son susceptibles de recibir tratamiento para cambiar su aspecto o para esconder defectos por arreglos o por el deterioro causado por el paso del tiempo.
La pátina es un método muy útil para decorar y renovar muebles, hierros, paredes, yesos, cerámicas y cualquier otra superficie. Y podemos seguir por largo rato sin completar la lista.
Candelabros de plata.

Las piezas de plata que encontramos, difieren mucho unas de otras en relación al año de fabricación.
Hay un abismo entre las piezas que se fabricaban hace 70 años con las de la actualidad.
Hoy seguimos encontrando bandejas o candelabros antiguos con tan generosa cantidad de baño de plata que ha resistido el paso de manos y manos de limpieza.
En cambio, las piezas actuales, empiezan a revelar el bronce debajo del baño de plata a las dos o tres pasadas de cualquier limpiametales.
Este era un juego de cuatro candelabros de plata, que, aunque fabricados hace 30 años, su calidad original justificaba la inversión que implicaba una restauración.
En dos de sus piezas hubo que recurrir a soldado y rellenado antes del baño final de plata.
Hay un abismo entre las piezas que se fabricaban hace 70 años con las de la actualidad.
Hoy seguimos encontrando bandejas o candelabros antiguos con tan generosa cantidad de baño de plata que ha resistido el paso de manos y manos de limpieza.
En cambio, las piezas actuales, empiezan a revelar el bronce debajo del baño de plata a las dos o tres pasadas de cualquier limpiametales. Este era un juego de cuatro candelabros de plata, que, aunque fabricados hace 30 años, su calidad original justificaba la inversión que implicaba una restauración.
En dos de sus piezas hubo que recurrir a soldado y rellenado antes del baño final de plata.
Peligro de las restauraciones
Las antiguedades y los objetos coleccionables están sujetos a desgastes por el uso diario o a ser víctimas del mal uso.
Saber cuidar y reparar muebles tiene ventajas funcionales y económicas.
Pero muchas veces, el trabajo a realizar escapa al nivel de experiencia de un principiante.
Por eso, las reparaciones caseras de ciertas antiguedades deben ser derivadas o al menos recibir el consejo o guía de un profesional.
Una mala reparación puede derivar en un daño irreparable para la pieza.
Saber cuidar y reparar muebles tiene ventajas funcionales y económicas.
Pero muchas veces, el trabajo a realizar escapa al nivel de experiencia de un principiante.
Por eso, las reparaciones caseras de ciertas antiguedades deben ser derivadas o al menos recibir el consejo o guía de un profesional.
Una mala reparación puede derivar en un daño irreparable para la pieza.
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